sábado, 12 de enero de 2013

Amar sin poseer

“- El amor. ¿Cómo amar sin poseer?, ¿Como dejar que te quieran sin que te falte el aire? Amar es un pretexto para adueñarse de la vida del otro, para volverlo tu esclavo. Para transformar su vida en tu vida. ¿Cómo amar sin pedir nada a cambio?, sin necesitar nada a cambio... "


Yo te juro que no quería poseerte, no a tu alma. Porque es tuya y siempre lo será. Por suerte. Preciosa y tuya. Y que a mi lado, jamás te iba a faltar el aire, porque soy capaz de darte el mío si lo necesitas. Nunca te robaría la vida, porque jamás sería capaz de perdonármelo. Te mostraría la mía tal y como es y haría que juntas inventaran un nuevo concepto de vivir; El de vivir viviendo. Un concepto donde la lluvia roce cada poro de los días inundándolos de alegría y sonrisas. Porque el gris también puede ser precioso, siempre y cuando se refleje en tus ojos. Donde el sol, sea luz en cada camino. Sea calidez junto al frío del agua del mar en invierno. Donde las nubes sirvan de reposo para los días cansados, el mismo reposo que te darían mis hombros y mis manos. Mi espalda, mi cuello… mi vida. Un concepto en el que hasta el frío, ese que tanto odias, ese que tanto odiamos, cobre sentido al ver temblar tus clavículas.

Te juro, amor, que no pediría nada a cambio. No intento negociar. Nunca me han gustado las finanzas, tú lo sabes. Me basta con que me ames y me leas poesías, como hacías, antes de besarnos por primera vez. No necesito nada a cambio porque compartir contigo la vida, es tenerlo todo.





viernes, 11 de enero de 2013

A pesar de que esto debería llevar tu nombre

¿Quién dice que la piel no puede llorar y reír? ¿Quién se atreve a decir o siquiera pensar, que mi piel no echa de menos el roce de tus dedos? Qué no importa las vueltas que den en la lavadora mis sábanas, tu olor se quedó en el colchón, clavado. 

Si, es verdad eso que dicen de que el amor está en cualquier esquina, pero es que hay veces que vuelves a esa misma esquina y solo te encuentras un puto pis de perro. Y ni rastro del amor. Supongo que la culpa fue mía porque de todo el mundo y sus esquinas yo vine a elegir tu rincón. Y mira que soy masoquista, ¿a quién se le ocurre enamorarse de alguien que lee poesía y ama el mar? También será cosa de mi masoquismo lo de llevar siempre en la mochila tu pulsera. Y tener escondidos en sitios estratégicos, que me asaltan a veces sin previo aviso, las pequeñas cosas que te dejaste cuando decidiste huir. Me asaltan así como lo hace tu recuerdo, mutilando cada risa. 

Te exigiría que me devolvieras a mi pre, a mi estado antes de conocerte, pero lo cierto es que estoy mucho mejor así. La misión de olvidarte hace que sienta que aún puedo sentir. Aunque tu no estés aquí para compartirme. Aunque tú ya estés lejos, incluso más lejos de lo que estuviste antes de haberme conocido. 
Así que digamos, que los dos nos utilizamos. Yo para quererme, tú para quererla. 


lunes, 7 de enero de 2013

Ella, él y los otros

ELLA: He decidido cambiar de piel esta mañana. Toda nueva, toda entera para ti. He decidido que tu piel y mi piel deben empezar a surcar los mares más bonitos de este planeta. La culpa es de tu sonrisa que crea vida a su paso, que crea mi vida a su paso. El tema de tus ojos, vamos a dejarlo para otro rato, o mejor, para otra eternidad. Si, vamos a dejarlo. No quiero pelearme con las estrellas esta noche, que me han traído la primavera sin haberla pedido. Todo tú, tu pelo, tus manos, tu ropa, todo... huele a primavera. Podrías ser mi métrica y mi iniciación a todo aquello que llaman poesía y yo decido llamar amor. Dejaré a nuestros labios decidir que camino debemos recorrer. Que no me importa, de verdad que no, si siento tu pecho dentro de mi, latiendo. 

ÉL: El tacto de sus palabras era como el de su piel. Esa que tanto deseaba acariciar. Suave a veces y en cambio otras, tersa y rígida, llegando a ser adictiva…
Y es que fueron precisamente sus palabras las que me enamoraron y no su piel, como se cree. Lo de su piel vino después. Su piel resultó ser la nicotina. Pero sus palabras, joder con sus palabras. Sus palabras eran mucho más que el crack. Cocaína pura que mi cuerpo acabó necesitando de una forma casi enfermiza.

LOS OTROS:
Fueron sus palabras, las de ella, las que consiguieron enamorarlo
Fue su perfume, el de él, el que consiguió enamorarla
Fueron sus corazones, los de ellos, los que decidieron bailar





domingo, 23 de diciembre de 2012

De huidas y pasados


¿Y nos olvidamos? Así, de repente. ¿Cómo si no hubiera pasado nada? ¿Cómo si tu piel y la mía no hubiesen creado un lenguaje común y supieran a la perfección lo que pide la otra?
Nos separamos, así sin más. Cómo si mis labios no necesitasen eso que produces con el roce de los tuyos. Cómo si fuese fácil descifrar la química que engendran nuestros cuerpos al mirarse, frente a frente. Cómo si fuese sencilla esta selección de casualidades y hacer un camino que nos separe, dejando de lado al destino. Mis clavículas que tiemblan cuando sienten cerca la marca en el hombro que me dejaste y aún conservo.


Así sin más. ¿Quieres que nos olvidemos? ¿Que hagamos como que nada ha pasado, que sigamos nuestras vidas y esos momentos no sean más que recuerdos. Medias sonrisas o huecos salados en almohadas? ¿Por qué haces esto? ¿Por qué permites que el pasado, que te ha hecho estas heridas que hacen que no te atrevas a atreverte y que a fin de cuentas no deja de ser pasado, elija por ti? ¿Sabes? esta huida y este agarrarse a lo conocido no deja de ser más que miedo. Miedo en estado puro. Miedo a lo desconocido, miedo al futuro. Te creía más valiente.  

Dime, qué quieres.  ¿Quieres evitar que te olvide? ¿Qué te olvide yo o el mundo? ¿Quieres que aprenda a valorarte cómo no han sabido hacerlo? Esta no es la manera. Quédate. Y yo te sabré valorar. Dame tiempo. Necesito eso. Te daré mucho más de lo que has sido capaz de imaginar. Dedicaré cada poro de mi piel a elegir el segundo exacto en el que quieres que se erice cuando tú estés cerca. Te prometería la luna si creyese que con eso me bastaría. Yo soy más de galaxias. Lejanas, inimaginables. Tengo tanto para darte. Pero con calma. Deja al sol que de aire, que nos roce en la cara y nos seque las heridas. Deja que la sal haga de las suyas. Deben secar, y debes estar.


Pasará el tiempo y de la misma manera que sé lo que harás mañana, también sé lo que pasará después. Te darás cuenta que no se puede jugar con el pasado. Que volver atrás y coger algo de allí para traértelo al ahora no está permitido en las leyes del tiempo. Nada es igual, solo un continuo deterioro día tras día hasta que finalmente desaparece para volver a su lugar verdadero. Y en ese momento te acordarás de mí. Y te arrepentirás de todo lo que yo no me arrepiento; de haberlo intentado. Pero para entonces yo seré pasado y la historia volvería a repetirse. Nadie puede sacarte del bucle, más que tú mismo. Yo, lo único que puedo hacer, es estar aquí, con la mano tendida por si quieres que te ayude a la salida. 

martes, 18 de diciembre de 2012

De lo que no dice el cielo


Me perdí con tu piel dónde no pudo vernos la inocencia, decidí claudicar ante la belleza irreductible de tus ojos. Y mírame, que mal se ha portado el tiempo conmigo. Y mírate, que enserio se lo tomó contigo. Durante dos vidas y tres suspiros creí ver en tu mirada el futuro del mundo. Me di la vuelta, solo durante el tiempo exacto en el que dura una respiración y un tornado decidió arruinar la ciudad dónde creció el tiempo y se alejó del amor.

Los amaneceres de tu espalda dejan clavado a fuego el calor de cada beso, sellan con vehemencia el pacto impronunciable que hicieron nuestras pieles sin nuestro consentimiento. Voló la libertad más allá del cielo, sin importarle nada, solo quería desplegar sus alas y allá que va, haciéndonos sentir libres en cada vuelo.  

De alientos se crearon hilos musicales que romperían el silencio, al chocar con las gotas saladas que resbalan por las caras de los ojos tristes que cierran al caer la tarde. Y así deshacen el invierno entre calores improvisados y colores desmedidos. Las promesas y los juramentos se batieron a duelo y fue la piel quien decidió que ninguno merece ganar al no ser capaces de cumplirse.
Asaltemos tempestades, que los ríos tengan de que hablar.

martes, 4 de diciembre de 2012

De locos y rescates



Ven, sálvame que no puedo salir de mi propia caída
Que me hundo en la contradicción de querer quedarme cuando me veo huyendo
Cuando aparto la mirada del cielo y el sol no refleja ni un rizo de tu pelo
Ven, pero no vuelvas a irte
Lame con tu piel las yagas de mi lengua
Que los pasados no sean nada más y el futuro no se pronuncie
No entres en mi vida ni dejes que yo entre en la tuya
Se trata de construir, de crear de la nada una para los dos.
De hacer de esta historia un 1 de Enero de mil novecientos
Rescátame que la locura no se afiance a la ventana
Vuelve loco este momento y busca los secretos de este encuentro
De la química y la física que producen nuestros cuerpos
Renuncia a la cordura si de amar se trata
Pero rescátame. Sácame de esta huida que me aleja.
Sácame de esta razón desazonada.
Y no te vayas.
No te vayas.
No.

lunes, 12 de noviembre de 2012


Y aunque he huido, he perseguido tu sonrisa a través del espacio que nos separa. Y es que… ¿cómo te alejas de alguien que ya está lejos? ¿cómo pones kilómetros de por medio si ya te separan 300?
El parpadeo de esta farola amarilla me recuerda aquella noche, y todas. Yo tenía la inocencia a flor de piel en cuanto a lo nuestro, y tú… Tú estabas tan guapo vestido de traje… teníamos que disimular delante de esas doscientas personas, y menos mal que los pensamientos no tienen voz propia. Porque yo solo imaginaba las mil y una maneras de arrancarte la corbata y dejarla rodar por el suelo junto al resto de nuestra ropa.

Ahora la luz de la farola está apagada, pero de vez en cuando se enciende. Y así fue nuestra historia. Una bombilla con los días contados que lucha por sobrevivir.
Pero es que no es una bombilla cualquiera, daba luz a toda mi vida. Y así estoy ahora que se ha apagado… vacía.

Y ¿qué hago si no encuentro la manera de sobornar a tu piel para que se quede aquí conmigo, compartiendo almohada y madrugadas? Y ¿qué puedo hacer si son efímeras estas noches que paso lejos de tu cuerpo pero engaño al mío con otros?
¿Cómo deshago el amor y mato al recuerdo? Dime, de qué manera puedo secuestrar estos sentimientos y dónde encontraré la goma gigante que me ayude a borrar todos tus recuerdos. Cómo vivo si te fuiste con mi alma de paseo. ¿Por qué no leería la letra pequeña del amor, cuando aún estaba a tiempo?